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miércoles, 22 de junio de 2016

En Homenaje a Pedro Lobato Hoyos, pintor.

 

En homenaje a Lobato Hoyos.
Con motivo de la pérdida irreparable de Pedro, he estado repasando qué hemos vivido juntos y el último encuentro, de no hace muchas semanas.
La primera vez que tuve noticias de él, era sobre 1974-76, en el Club, cuando aquello ya venía de capa caída, pero todavía existía un grupo que lo llevaba a trancas y barrancas. Una de las mejores instituciones que tuvimos en aquellos años.
Entonces estaban funcionando muy bien Los Amigos del Arte de Ubrique, no teníamos local propio, pero nos servíamos de otras asociaciones, El Club, Peñas de cazadores -entonces había dos- Centro de Cultura Popular Andaluza, y algunos particulares que también nos dejaron algún salón para exposiciones, incluso colegios, Francisco Fatou, Reina Sofía.

En el Club organizamos una exposición de dibujos, con el fin de su fomento, como base de la pintura.
Como estábamos “cortitos” de dinero, decidimos que nosotros los mismo participantes haríamos de jurado. Nuestra votación era secreta, se podía votar a cualquiera pero no a sí mismo. Esto lo controlaba una persona que antes de poner la votación en un recipiente, lo comprobaba.
Recontados los votos había dos dibujos que destacaban mucho, uno un pequeño zorro, prácticamente la cabeza y el otro un retrato de Miguel Hernández, que le hizo Buero Vallejo, en la carcel, cuando aún era más pintor que escritor.
Comprobada la edad del autor vimos que era demasiado pequeño para hacer aquel trabajo, tan perfecto, no recuerdo bien pero estaba entre 10-12 años.

Si recordáis ese trabajo, las sombras están hechas a base de trazos contrapuestos, formando una trama de rombos técnicamente muy difícil de hacer, porque te puedes pasar o no llegar y queda un churro las sombras de ese retrato.
Entonces después de discutir se le otorgó el premio, por la votación obtenida, pero no recuerdo cuál de los tres le correspondió.

Por entonces estaba yo trabajando con Pedro Cruz, allí estaba Juan Hoyo un tío suyo. Al cual le pregunté si había visto a su sobrino dibujando. Y me contó que era muy amante del programa de Rodríguez de la Fuente, de los animales y de la Naturaleza.
¡Pero tiene un problema! ¿Qué le pasa? Pregunté. Que tiene que dibujar tendido en el suelo. Cosa que años después mi hijo hacía en el colegio.
Poco tiempo después, me comentó su tío que si había visto los cuadros que pintaba su sobrino al óleo.
Yo los había visto pero aquel año por feria vi los primeros, sobresalía sobre todo el color, un color muy personal, nada de copiar, unos encuadres muy originales y ...comienza su carrera de premios que van sucediéndose uno tras otro. Creo que entonces obtuvo el segundo local.
Iba alternando la representación comercial de una empresa de piel, con la pintura.

Cuando su curriculum se iba engrosando, comencé a decirle: ¿Cuándo vas a dejar el viaje y dedicarte a la pintura?. Yo siempre estuve seguro que era de los que podían llegar a vivir de su arte. No sé si fui muy pesado o incluso si temía verme para escuchar otra vez la fracesita.
Hasta que dio el salto. El segundo ubriqueño que tuvo la valentía vivir de su pintura, solo y exclusivo. El primero fué Rodríguez Aguera.
Recuerdo un día que tenía una exposición que hizo en los callejones, por dónde está el centro médico, entramos a verla y casi todos eran cuadros de pequeños formato y rápida de factura. Y muchas acuarelas, que nunca se las había visto. Por cierto con unos efectos de luces y sombras muy originales y llamativos.
Le pregunté sobre el hecho de la exposición y me contestó: “esto es para los pañales de los niños”. Con esa sinceridad, suya, medio burlona y con sonrisa, que a lo mejor describía una realidad, pero sin enfado quedaba como broma y con los pies en la tierra. Pocas veces lo he visto vanagloriarse.
Durante esa larga carrera, por haber comenzado a muy temprana edad, han existido varias crisis en la economía del país, algunas además exclusivas en el sector de la piel.
Charo su esposa, valiente compañera, al igual que otras personas que no dependen de unos ingresos fijos, pueden apoyar ese camino emprendido, o poner chinitas...¡siempre lo apoyó y lo ayudó!.
Uno de los magníficos trabajos sobre Los Alcornocales

Como he dicho antes, a tenido muchos premios del sinfín de concursos que se ha presentado, y entre premio y premio, en su casa pintaba unos cuadros de gran formatos, para los otros concursos. De cuando en cuando me acercaba por allí para disfrutar de lo que hacía y aprender de sus comentarios.
No sé si todos los pintores les gusta ver lo que hacen otros, a mí me encanta pasarme por los estudios de otros, ver sus trabajos, su forma de trabajar, sus comentarios...
Entre los pintores solemos cambiarnos cuadros, incluso yo también compraba cuando podía, de pequeño formato y le iba regalando a nuestros hijos.
El me dijo un día que le gustaba uno que tenía, no sé si en una colectiva o en una de mis exposiciones, o que estuvo en mi estudio. Creo recordar que es un amanecer en el Rio Palmones, que he hecho en varios formatos y soportes y distintas gamas de colores, de una foto que me regaló Mari Carmen López.
Yo escogí uno que es el único atardecer que le he visto, es la entrada de Cardela, el puente y el pantano lleno.
De vez en cuando me recordaba que los cuadro que le gustaban de sus amigos los ponía en su cuerpo de casa, donde estaba el mío, cosa que yo suelo hacer igual, le recordaba yo. Además lo he podido comprobar, en su casa.
 
Cuando pintaba a espátula
Nos hemos visto en algún concurso de pintura rápida,Ubrique, Zahara de la Sierra, Grazalema. Pocas veces, porque cada vez soy más reacio a concursar. En parte porque ahora que tengo más tiempo, hago una pintura más reposada, de más disfrute del trabajo, menos sintética que cuando vivía de la piel.
Ahora tenemos a Jesús su hijo que también, a su edad creo que lleva una buena carrera, espero y deseo que siga con su pintura, obteniendo reconocimientos. Como hasta ahora ha sido.
Hace dos años, después de feria fui al Convento a recoger mi cuadro, coincidimos, estuvimos comentando en torno a los premios y lo poco que nos agradaba que magníficos trabajos no hubiera lugar para exponerlos, solo una corta selección, con los locales que hay en Ubrique de propiedad municipal.

El año pasado ya no participé pero estuvimos en Ubrique en los días de recogida de trabajos, de nuevo llegó él a recoger el suyo. Le pregunté sobre el trabajo premiado al hijo y me comentó: le he dicho que si no le da vergüenza estudiar bellas arte para pintar ese cuadro.
Y le contesté ¿No será que nuestra forma de entender la pintura se está quedando anticuada? Puede ser, me contestó él. Estoy convencido de que una pintura- igual cualquier arte- que sale de dentro, sincero, no de hacer una belleza por la belleza, esa no caerá como la historia ya ha demostrado.
De todas maneras a mí me siguen gustando pinturas de todos los estilos, todos los tamaños y todos los colores. Igualmente las hay que no me gustan, entre ellas no están las de los Lobatos.

Alguna vez llegando a Ubrique lo he visto con su perro dando un paseo por aquellas cañadas, o me lo he cruzado en lugar que no podía parar.
La última vez que nos vimos estábamos en la Plaza de la Verdura -a principio de mayo- comiendo con unos amigos de Manilva, que querían que les enseñáramos Ubrique. Cuando los vemos bajar a varios por la calle Caracol. Me acerco a saludarlos y al darle la mano me dice ¡Dame un abrazo que hace mucho tiempo que no nos vemos!
Como siempre con buen humor y en compañía de amantes - Charo, Mari Carmen López y otra pareja, que siento no recordar- de la Naturaleza.


Sentimos mucho su desaparición, es una de esas malas jugadas que nos depara a veces la Naturaleza. Que esta vez nos ha desposeído de un pintor excelente, que espero que la vida al menos sea justa con él reconociéndole su trabajo ampliamente. Y a Charo, hija e hijo, creo que lo recordaran con el cariño que él volcaba sobre ellos y los demás.
Lo recordaré siempre con esa sonrisa.



miércoles, 20 de abril de 2011

Policarpo Becerra y su nota poética

Pedro González “El capaó”había comprado un mulo,en Jimena de la Frontera. Lo llevó a La Loma, en Ubique, junto al Charco Mariana, tambien muy cercano a la desembocadura del Trasvase.
El mulo lo soltó cuando llegó en un cercado, donde se había cavado un hoyo profundo, para hacer un pozo.
Por la mañana buscan al animal y este no aparece. Miraron por las lindes cercanas, por si se había escapado y nada, ni rastro del mulo. Pensaron que el animal se escapó y su querencia le llevaría de nuevo a la finca desde donde procedía.
Como Pedro tenía por allí, un buen numero de vacas, cuando fuera de nuevo lo buscaría.
Pasaron unos días y su hijo Juan le dio por mirar al futuro pozo, encontrándose dentro al pobre animal muerto. Seguramente se quiso revolcar en la tierra movida del pozo y al girarse para rascarse el otro costado no vería el hueco y cayó, cuando lo vieron habían pasado varios días y nada pudieron hacer por el. Les era más fácil echarle la tierra encima y cavar otro hoyo, para el pozo y esto hicieron.
Como Pedro había encargado a un veterinario que comenzaran los trámites para poner el animal a su nombre -creyendo que estaba vivo y fugado- y su correspondiente guía - era como el NIF de los animales-. Escribió en un papel una nota para el veterinario donde le pedía que dejara los trámites parados por la muerte del animal.
Pepe, el hijo de Pedro, encontró al veterinario en el Casino, que era el lugar habitual de médicos, enfermeros, veterinarios y correores- mediadores en tratos- ventas y algún rico ocioso o jubilado.

Le entregó la nota y después de leerla, tomó papel y lápiz escribiendo lo siguiente:

Amigo Pedro González:
no me compres más petates
que te vas a ver
andando con alpargates.
Me mandastes a decir
que el mulo se había perdio
y ahora resulta qué
el mulo está, de gusanos comío.
Era Don Policarpo Becerra un hombre procedente de Benaocaz, bajito de estatura, ancho de esqueleto, pero no era grueso. Siempre con su traje puesto, de vestir correctamente elegante. Educado, tranquilo, al parecer esto era característica familiar, de trato agradable y ejercía en Ubrique de Vaterinario.
Con bastantes años se caso con una ubriqueña, Encarna Romero, hija de Juan Romero, que vivía en la calle Botica esquina a la Calle Los Solanos, un ganadero-agricultor que pudo dar carrera otro hijo que era Otorrino y vivía en Sevilla, y tenía otro muerto no hace muchos años casado con Mariangeles Janeiro y vivian en Ubrique en el chalet junto a la pila de la Esperanza, además tenía otra hija casada con uno de los hermanos Vilches, que vivian en la Salía del Lugar.
Este hobre vivió algunos años casados con Encarni, señora tambien muy educada y agradable y que enviudó pocos años despues porque el bueno de Policarpo no llegó a vivir la media de los españoles, pero a los que lo trataron no les dejó mal recuerdo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Homenaje-exposición a Juan Carrasco



En la primera semana de Noviembre se inauguró una exposición retrospectiva de Juan Carrasco y de ahí esta croniquilla a modo de homenaje.

En los días previos y en la misma inauguración escuche varias veces que Juan era discipulo de Pierre Matheu, pero cuando Matheu vino yo conocía pinturas de Juan Carrasco que pintaba desde hacía bastante tiempo.

Yo nací en el 50 y desde pequeño sabía que Juan era un pintor que además repujaba y que por entonces ya tenía una posición holgada, teniendo cosas como una gran moto de la época que pocos podian permitirse o una magnifica casa en la Torre, justamente donde yo tambien vivía aunque a cierta distancia de él.

En mis primeras exposiciones lleve un cuadro que Rogelia Yuste me compró para el hijo, y me enseñó algunos cuadros que poseía de Juan Carrasco que lo haía comprado en su etapa de servicio militar. Por tanto muy anterior a la venida de Matheu.

Es verdad que en la selección hecha por la familia se nota en algunos cuadros una pequeña influencia de los grises. Pero Juan siguió pintando con su estilo muy definido que ya tenía antes y que pudimos ver en la exposición anterior hace como 12 años en un local junto a su actual vivienda, en la calle Dr. Zarco Bohorquez.

Veo que pudo tener más inflencia Paco García, algo mayor que él y que fueron aparceros en lo del repujado y compañeros en su afición a pintar.

Recuerdo en los años 60, tal vez la primera exposición local del ayuntamiento ( que va por la 44 en este año ) En los pasillos de la Escuela de Artes y Oficios, encima de donde está ahora CC.OO.
Todo el pasillo lleno de cuadros y carteles a todo lo largo y alto, era increible la cantidad de trabajo que había allí de dos personas, aparte estaban tambien algunos cuadros de Fernando Vallejo, que su tema preferido era la caza. Y de un joven que apuntaba hacer cosas muy distintas a lo acostubrado a ver en pintura local llamado Antonio Rodríguez Agüera. En este sí se notaba esa influencia en la tecnica, pero no tanto en los colores.

Juan siempre discreto, educado y correcto, en la pintura ha sido igual, pero hay muchos cuadros de él colgado en muchos hogares de Ubrique y de Sevilla, que yo sepa.

La exposición no es muy amplia porque el local no da para más, y creo que tampoco parece que se lo propusieran a fondo sino más bien como la guinda del pastel, sino el espacio expositivo podía haberse ampliado.
De haber más local creo que la muestra hubiese sido mucho más amplia tan solo con los cuadros de su casa. Que pude ver en algunas ocasiones.
Es muy variada en su contenido y además el atractivo arquitectónico. Hay como distintas etapas: copias de clásicos con una Inmaculada creo que de Murillo, que a mediados de los 50 estaba muy prestigiado, despues de casi dos siglos de ignorado.
Tambien repujados y apuntes de distintas técnicas y los troqueles de madra y plomo, para repujar que tambien Juan sabía trabajarselos, al principio me imagino que tendría que hacer alguna herramienta para su fabricación y más adelante con un pantógrafo, para poder trabajar las placas de bronce que ran más duraderos y perfectos por su dureza.

He procurado tener siempre una actitud de agradecimiento con estas personas Matheu, Juan Carrasco ,Paco García y Rodríguez Agüera, porque sin ellos proponerselos al ser pioneros, han sido el espejo donde mirarse y medirse.

Creo que un acontecimiento como este, que no sucede a diario, se merecía más tiempo de preparación y más publicidad. De esta manera se hubiese rentabilizado mejor dicho acto, para acercar al gran público a la obra de este pintor. Mucho más cuando es una sala nueva.
Despues de un esfuerzo para hacer una exposición con caracter retrospectivo me pareció muy pobre la presencia de pintores, pueblo en general y políticos de la oposición.


¿No sería conveniente una programación de las exposiciones y su financiación y tal vez una persona que sepa del tema que haga de comisario-responsable?