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sábado, 12 de julio de 2014

Toledo de mis amores

Toledo de mis amores.


En Toledo hemos estado dos veces, la primera le dedicamos 4 días, de camping con los hijos, de unos 10 y 12 años. Ese vez fue un recorrido por las dos Castillas.
Años después fuimos un puente de cuatro días a propuesta de nuestros amigos Carmen Calvente y Pepe López. Escogimos el puente del Día del Petaquero, último lunes de mayo excursión.
Ellos se admiraban, igual que otros, que nos largáramos a hacer un recorrido de dos o tres semanas, viendo España, Portugal y algo de Francia.
Por supuesto nosotros aceptamos encantados porque la primera que estuvimos y pese a dedicarle jornadas estilo Ubrique, 12 ó 13 horas, nos quedaron cosas que ver y otras que se habían creado nuevas.

Hay muchas rutas para llegar allí nosotros la segunda y partiendo de Ubrique nos buscamos la Nacional IV, cortando por Villamartin, Puerto Serano, El Coronil, Morón y hasta salir a Écija. Otra ruta sería llegar a Sevilla y tomar la Nacional IV, cuando se pasa el Despeñaperros, y Manzanares, más arriba hay un desvío para Toledo, que estaba tranquilo y carretera sin muchas dificultades.
A la vuelta como ellos no conocían Extremadura, buscamos hacia el oeste, la Ruta de la Plata. Nos detuvimos en Trujillo para ver la ciudad que toda es un monumento histórico artístico, y por supuesto comer en Fonda la Troya, en la Plaza del Ayuntamiento, que es un lugar donde se come muy bien, muy bien, muy bien. Y no por excesivo dinero.
También es muy recomendable, ver Mérida, su embalse romano de Proserpina, que aun funciona, El Momasterio de Guadalupe, todo el pueblo, de Cáceres, su casco antigüo y el de Placencia, ¡preciosos!. Me daba la impresión que nos encontraríamos con el caballero y su lanza.


Para mi gusto, en Toledo, una cosa que se deba ver es en la Iglesia de Santo Tomé, donde está una de las obras cumbres del Greco: El entierro del conde de Orgaz, es una capilla pequeña que el cuadro coge prácticamente toda la bóveda, habrá que hacer cola, vale la pena y a partir de ahí, te puedes perder por las calles
mirando rincones, Iglesias, palacios. Además tuvimos la suerte que con motivo de alguna fiesta local estaba engalanada por doquier. Ahora además está el Museo del Ejercito, ubicado en el Alcázar, cosa que no estaba entonces
También es de destacar la Catedral Primada, hay una parte que visitas gratis y otra que es pagando, donde están los tesoros, pero como he estado siempre en contra de los tesoros de la Iglesia, jamás visité uno.

Tienen un pequeño Museo de Pintura que me gustó, porque vimos pintores muy buenos, pero que se quedaron en la localidad, o sea desconocidos para el gran público.
Y esta vez que fuimos con los amigos, al entrar a la Iglesia de la Santa Cruz, que como su nombre indica tiene forma de cruz, pues por toda la pared había cuadros de pequeño y mediano formato, pintados por un pintor local admirables, Pepe y yo íbamos un poco adelantado de las mujeres, comentando y disfrutando de aquellos magníficos cuadros, parándonos a ver uno a uno, logicamente nos tuvieron que esperar luego en la puerta.
Pero sin exposición la Iglesia por sí misma es materia de visita.
Fachada de la Santa Cruz, por dentro es inmensa.

La sinagoga, al parecer es la primera que se hizo en España, también se visita y no se le olvide de tomar un vehículo para ver la zona del río con los numerosos puentes de piedra. 









Pasar el rio para ver la ciudad desde las montañas del otro margen, hay miradores y ventas, bares, y restaurantes que tomándote algo puedes disfrutar de esas vistas.
No se le ocurra entrar a un bar al water sin antes pedir algo, porque no lo dejaran, esto le ocurrió a Pepe López, se adelantó a los demás, que íbamos allí a tomar algo fresquito y ni por eso lo dejaban, fue un hecho muy desagradable. Pepe lo cerró diendole a la señora: cuando viniera a Andalucía no se preocupara que la recibierian con los brazos abiertos.
Cada puente con su puerta










También es conocida lafabricación de espadas desde hace siglos, El acero toledano tuvo gran éxito a nivel mundial. Aun hay tuareg que presumen tener una daga, espada o cimitarra, fabricada en Toledo. 
Buena parte de los mazapanes que nos comemos vienen de alli.
Fragmento de la Catedral hecho de mazapán, para un concurso, tendría como un metro de alto


De la primera vez son todas las fotos, no las hice pensando en un relato del viaje, esta idea fue muy posterior, por esto no son las típicas de un reportaje. Del segundo viaje no llevamos cámara, no recuerdo si se olvidó o no quisimos, pero
Artesonado de la sinagoga


Toledo no se puede juzgar por las fotos es para verlo y vivirlo, además cada vez van haciendo cosas nuevas. ¡Así que buen viaje!.



jueves, 3 de enero de 2013

Subidas al San Cristobal

LA SUBIDA AL SAN CRISTOBAL
1966 ó 1967 Puerta de la parroquia de El Bosque

A mediados de los 60, estando trabajo en Manufacturas Morvil, popularmente conocida por El Vaticano. Uno de los socios (Luis Vilches) era intimo amigo del organizador de dicha subida, Manuel Cabello Janeiro.
No recuerdo si ya habían subido un par de veces, pero ese año yo me “apunté”. Fuimos como de costumbre el día 1 de mayo, que como estábamos en plena dictadura, ese día era bueno para hacer cualquier cosa menos manifestarse. Así que una fecha de mayo, normalmente sin frió y con sol.
Salimos en “la diligencia” el autobús más viejo de Los Amarillos, de ahí su nombre popular, nos dejó en Grazalema, desayuno y comienza la ascensión, íbamos algunos jóvenes, estudiantes y currantes, varios profesores y no pocos sesentones o cuasi, el mayor el Sr. Lamela con 62 años, que le dimos hasta un aplauso.
Subíamos más o menos juntos, muchos sin agua ni otra bebida. Algunos mayores se pusieron a la cabeza, como Rafael Maza y cuando llego a un alto, dijo la primera etapa es miá ahora que tire otro.
Al final los primeros que llegamos arriba fuimos Manuel Domínguez Cañamaque y yo, ambos al igual que varios más procedentes de la misma empresa.
La bajada que fue más peligrosa, por la cantidad de piedras sueltas y la inclinación del terreno, junto con una espesa alfombra de esparto.
Se bromeaba con los nombres de esta planta y el Esparta de Blegrado que había, o iba a jugar con el Real Madrid de las muchas copas.
Abajo Cabello propuso en un descanso que cada uno contara algo a modo de fuego de campamento. Los jóvenes muy tímidos, los mayores más cortos aun, Manolo Piñero invitó a Cabello que contara lo que hizo en el colegio que estuvieron ambos. Este accedió y pasamos un buen rato. Luego le pidió a Piñero que cantara algo de zarzuela y nos dio un recital a capela digno de uno de los mejores, sobresaliente en Granada, canción que tuvo que repetir en la Huerta.
Fuimos bajando ya con más confianza, más comunicativos a modo de paseo para luego en el Bosque nos recogía otra vez la Diligencia y a casita, un lavadito y al cine.

1967 ó 68

Al año siguiente aquello ya se desbordó de éxito, de un coche pasamos a tres y bastante mayores. Venía el párroco D. Gabriel Garrido Luceño y con él varios de hermandades que llevaban dos palos preparados por Paco el carpintero, para dejar arriba una cruz.
Cuando llegamos al Grazalema del 67 ó 68, los pocos bares no daban abasto a servir café, por tanto unos salimos antes que otros hacia la subida. Yendo hacia arriba me encontré con Antonio García, marido de Anita la del Corte, y llevaba una bota como de dos litros de agua. Viendo que la llevaba en las manos le dije que si quería se la llevaba, accedió y me comentó que la quería para cuando estuviéramos arriba, la metí en mi bolsa y seguí con el, pero por lo visto íbamos demasiado rápidos y el hombre se fue quedando detrás. Más arriba nos encontramos a un campesino que nos dijo que siguiéramos, hasta el Puerto del Boyar y que un poco más abajo hay una cañada que lleva hasta arriba. Varios nos hicimos caso y cuando llegamos estaba allí efectivamente pero era todo un tramo desde abajo hasta arriba, mucho más corto pero de una verticalidad que asustaba, de unos 1.500 mt.
Para no quedarnos detrás volviendo al camino de siempre acometimos la puñetera subida, para ubriqueños de aquella época de jornadas de 8 de la mañana a 12 de la noche, sábado incluido, poca práctica deportiva. Aquello era muy duro, gracias a que yo dedique el poco tiempo libre a hacer el cabra en la sierra y en la finca de mi abuelo, y montaba en bici, además de acostumbrado de subir a la era a jugar los domingos por la tarde, sin beber en verano. Pues lo aguantaba mejor, pero venía en el grupo Samuel Sánchez que la sed no lo dejaba subir, le fui dando poquitos de agua de Antonio García, hasta llegar arriba con algo más dela mitad. Esto era en los neveros y me quedé allí hasta que pasó el último, por el simple gusto de no ser de los primeros, y me gustó por lo que supone de dominio de si mismo.
Esta vez la foto se hizo arriba, después de instalar la cruz. Imaginaros unas 90 personas bajando por la misma ladera, lógicamente no todos a la vez, de manera que los que bajaban antes tenían que tener cuidado por si venía alguna piedra rodada, cosa que era peligrosa debido a la pendiente no había mucho tiempo para reaccionar.

Entonces no me gustó tanto por lo masivo y ya al siguiente año yo estaba en un proceso formativo descubriendo otras cosas que en mi vida me serian de gran utilidad y me desentendí.
No recuerdo si hubo más subidas pero yo sí hice otra años más tarde, haciendo el Graduado Escolar, fuimos a dar el paseo del Pinsapar, como iban mayores les llevábamos mucha ventaja, a los adelantados nos propuso Quique el profe, que subiéramos y subimos varios desde la misma base, llegamos vimos el paisaje y ya que los demás habían pasado al pinsapar nos bajamos.

Tengo pendiente subir al Torreón cosa que cada vez veo más difícil y no por la edad ya que ahora práctico deportes habitualmente.