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| Manifestación en Ubrique contra el paro 2009 |
Los sindicalistas que conocí cuando entré en el Sindicato Vertical, los tenía clasificados en tres categorías:
-Los adeptos al régimen e inmovilistas por definición, no eran muchos y procuraban no ser vistos, les notaba una cierta propensión a pasar desapercibidos. Normalmente no eran trabajadores manuales.
-Los que no les gustaba el régimen, pero aprovechaban lo poco que podían hacer dentro de la legalidad vigente, que era escasa y muy estrecha. Fueron los sindicalistas del momento aquel.
-Y los que entramos para reventar el rancio, añejo y dictatorial régimen, pero desde dentro. De aquí salieron muchos que luego fueron la vanguardia de la democracia. En la política y el sindicalismo.
Los funcionarios podían contarse más en los dos primeros, pero conocí también a personas del tercer grupo, que aun hoy siguen siendo altos funcionarios de las administraciones.
Cuando entré de enlace sindical, me encontré que a continuación había también elecciones para los cargos locales y provinciales. No recuerdo si me presenté de candidato o todos los enlaces sindicales eramos cargos forzosos.
Lo cierto es que recibí de Juan Oliva, presidente local, una carta pidiéndome el voto. Yo me quedé un poco asombrado que me pudieran pedir el voto, sin conocer yo a esta persona, nada más que de vista, pero a su vez pensé que si lo hacía él y yo no, seguramente yo no saldría elegido.
Llega el día de las elecciones y cual será mi asombro que saco los mismos votos que él. Contento por un lado porque yo quería hacer algo para mejorar la vida tan dura del petaquero. Y por otro lado el miedo-incertidumbre, de quien comienza un trabajo desconocido y no muy bien visto para algunos compañeros y las fuerzas del régimen dictatorial, con el que te jugabas el tipo. Y la oposición de mis padres que ya habían pasado lo suyo.


